jueves, 10 de octubre de 2013

La leyenda de Pyrene: el origen mitológico de los Pirineo

Pirineos y leyenda de Pyrene

La leyenda de Pyrene, origen mitológico de los Pirineos

Cuenta la leyenda que el héroe Heracles, hijo de Zeus y Alcmena, viajó hasta Iberia en uno de sus doce trabajos para robar los bueyes de Gerión. Gerión era un monstruoso gigante antropomorfo con tres cuerpos y tres cabezas, hijo de Crisaor y Calírroe.

En aquellas tierras vivía Pyrene, una bella ninfa cuyos cantos y bailes cautivaban a todo aquel que la contemplaba. Gerión, cegado por el deseo, intentó poseerla, pero Pyrene huyó y se escondió en una región cubierta por inmensos y frondosos bosques.

El incendio y la tragedia

Desesperado por encontrarla, Gerión provocó un devastador incendio que arrasó montes y valles. Rodeada por las llamas, la ninfa comenzó a derramar lágrimas mientras pedía auxilio.

Heracles escuchó sus lamentos y acudió en su ayuda, pero nada pudo hacer. Pyrene estaba moribunda. El héroe, profundamente afectado por lo sucedido, decidió honrarla levantando un grandioso panteón con enormes montañas de roca sobre su cuerpo.

El nacimiento de los Pirineos

Así, según la tradición mitológica, nació gran parte de la cordillera que hoy conocemos como los Pirineos.

De las grietas de aquellas rocas comenzaron a brotar las lágrimas de Pyrene, formando a su paso centenares de ibones cristalinos. Las praderas volvieron a florecer y los bosques crecieron de nuevo. El Pirineo se convirtió en el jardín natural que hoy admiramos, símbolo de renacimiento tras la tragedia.


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