![]() |
| Camille en el valle de Ansó, alimentándose de una carroña de jabalí. (DGA) |
Hoy quiero hablaros del documental “Camille, el último oso autóctono del Pirineo”, dirigido por Carlos Tarazona, guarda forestal comprometido con la conservación de la fauna pirenaica. El proyecto cuenta con la colaboración de Dedía Producciones, Art-Lab Huesca y el Ayuntamiento de Huesca.
Pero este trabajo va mucho más allá de un simple homenaje: es un análisis profundo sobre la situación del oso pardo en el Pirineo y el complejo debate social que lo rodea.
¿Quién fue Camille, el último oso puro del Pirineo?
El oso pardo (Ursus arctos) ha habitado históricamente toda la cordillera pirenaica. Sin embargo, la persecución humana, la pérdida de hábitat y la presión ganadera redujeron su población hasta situarla al borde de la extinción.
Camille fue considerado el último oso autóctono cien por cien pirenaico. Durante años habitó el Pirineo aragonés y navarro, convirtiéndose en un símbolo de resistencia. Su desaparición, en torno a 2010, marcó el fin genético de la estirpe original del oso pirenaico.
Más que un animal, Camille representa un fracaso colectivo en la conservación de nuestra biodiversidad.
El documental: mucho más que un homenaje
El documental no se limita a contar la historia de Camille, va mucho más allá. Se adentra en la realidad actual del oso pardo en los pueblos y valles del Pirineo, mostrando cómo su presencia sigue generando debate y emociones encontradas.
A lo largo del film se aborda el enfrentamiento existente entre parte del sector ganadero y las administraciones, se da voz a quienes defienden la conservación de la especie y se explica cómo se llevó a cabo la reintroducción de ejemplares procedentes de Eslovenia cuando la población autóctona estaba prácticamente extinguida. Todo ello sin olvidar el impacto ambiental, pero también económico, que puede tener el oso en el territorio, tanto desde el punto de vista de la biodiversidad como del turismo de naturaleza.
Uno de los grandes aciertos del documental es precisamente ese: no simplifica el conflicto ni lo reduce a buenos y malos. Lo contextualiza. Escucha. Y permite al espectador comprender que la convivencia entre el oso y quienes habitan estas montañas es un asunto complejo, que requiere diálogo y una gestión mucho más fina de lo que a veces parece desde fuera.
El regreso del oso y la tensión en los valles
La reintroducción del oso en el Pirineo comenzó en los años 90, cuando la población autóctona estaba prácticamente extinguida. Para evitar su desaparición total se trajeron ejemplares desde Eslovenia, una decisión que buscaba conservar la especie pero que no terminó de convencer a todo el mundo.
En muchos pueblos pirenaicos el regreso del oso se vivió con inquietud. No tanto por miedo, sino por las consecuencias económicas. La ganadería extensiva es una forma de vida que depende del equilibrio del territorio, y cuando ese equilibrio se altera, surgen tensiones.
En algunos casos las ayudas llegaron tarde o no fueron suficientes. La sensación de imposición desde la administración alimentó el malestar. Y así, lo que podría haber sido una historia de recuperación ambiental se convirtió también en un conflicto social. No es un problema sencillo. El Pirineo no es solo paisaje, es territorio habitado.
¿Hay espacio para el oso en el Pirineo actual?
Como montañeros sabemos que el Pirineo es naturaleza en estado puro. Pensar en una cordillera sin su gran fauna salvaje resulta extraño. El oso ha formado parte de estas montañas durante siglos y su presencia aporta un valor ecológico incuestionable.
Pero su futuro no dependerá solo de programas de conservación. Dependerá, sobre todo, de que exista un apoyo real a quienes viven en la montaña todo el año. Si los ganaderos se sienten respaldados, la convivencia será mucho más sencilla.
Además, no podemos ignorar que la presencia del oso puede convertirse también en un atractivo para el turismo de naturaleza, como ya ocurre en la Cordillera Cantábrica. Bien gestionado, puede ser una oportunidad y no una amenaza.
Quizá la clave esté en el equilibrio. En entender que conservar no es imponer, sino integrar.
Camille, el último oso 100% autóctono del Pirineo
Camille ya no está, pero su historia sigue muy presente en estas montañas. Este documental es una buena forma de recordar lo que ocurrió y, sobre todo, de reflexionar sobre el futuro del oso en el Pirineo. Aquí podéis verlo completo:
