Los ibones de Villamuerta son una opción ideal para familias, al
tratarse de una sencilla excursión con excelentes vistas sobre el
pico Aneto o el macizo del Perdiguero. Además de añadirle la
visita al siempre extraordinario Forau de Aigualluts. Por supuesto,
para los más andarines, encontramos variantes muy interesantes para alargar
el recorrido.
Salvo en el periodo estival, podremos llegar en vehículo hasta
La Besurta por una carretera asfaltada. Durante los meses de verano,
el acceso se encuentra restringido desde el Hospital de Benasque,
debiendo estacionar nuestro coche en el aparcamiento de Vado.
Pudiendo subir desde ese punto con autobús o a pie.
Recorrido
Partimos de La Besurta (1.900 m), donde encontramos una caseta con
servicio de bar al aire libre. Nada más cruzar un torrente de agua por un
puente de madera, nos bifurcamos a la izquierda por una marcada senda que en
apenas 500 metros nos conduce hasta el
ibón inferior de Villamuerta (1.950 m). Su peculiar silueta en forma
de corazón le ha valido también la mención de ibón del amor, haciéndolo un
lugar ideal para los más románticos.
Macizo de la Maladeta
Ibón inferior de Villamuerta
Tras el ibón de Villamuerta se eleva el macizo del
Perdiguero.
Bordeamos el ibón por su extremo meridional y seguimos por una senda
ascendente algo más desdibujada que la anterior. El itinerario va
ascendiendo en paralelo al torrente, cruzándolo a media ladera. Cuando
alcanzamos una pequeña pedriza nos dirigimos hacia la derecha, disfrutando
ante nosotros de la bella panorámica que ofrece el
ibón superior de Villamuerta (2.070 m) con el pico Aneto y el
majestuoso macizo de la Maladeta como telón de fondo.
Seguimos por el sendero que rodea el ibón y ya podemos disfrutar de un
fabuloso balcón sobre el Plan de Aigualluts. Descendemos por sendero,
marcado con algunos hitos dispersos, hasta llegar a la llanura que precede
el inmenso Forau de Aigualluts (2.025 m). Un inmenso sumidero que
recoge todas las aguas procedentes del deshielo del
glaciar del Aneto. Las aguas desaparecen y recorren más de 4
kilómetros de forma subterránea hasta los
Uelhs deth Joèu, en el valle de Arán. Siendo un río que tiene la peculiaridad de
nacer en la vertiente mediterránea y desembocar en la vertiente atlántica,
alimentando el caudal del río Garona.
Alcanzado este punto se nos abre un abanico de posibilidades muy amplio, en
función de si queremos sumar más kilómetros o regresar directamente a
nuestro punto de destino.
La Renclusa:
La primera opción, la más práctica para gente habituada a la montaña, nos
invita a bordear todo el Plan de Aigualluts para encarar un marcado
ascenso por sendero definido hasta el
collado de La Renclusa (2.281 m). Iniciando, acto seguido, un
rápido descenso hasta el refugio de La Renclusa (2.140 m), un buen
lugar donde tomarse una pausa y, por qué no, degustar su excelente
propuesta culinaria. Siguiendo, posteriormente, en descenso hasta nuestro
punto de partida, La Besurta.
Ibón de Coll de Toro:
La segunda opción, nos permite alargar el itinerario hasta el
ibón de Coll de Toro (2.241 m), para después, deshacer nuestros
pasos hasta el Plan de Aigualluts. Pudiendo regresar directamente a
La Besurta o, si tenemos ganas de más kilómetros y desnivel, por
La Renclusa.
La Besurta:
La última opción, que es la que hoy estamos describiendo, nos permite
regresar directamente hasta La Besurta por un cómodo sendero sin
apenas desniveles.
La divisoria pirenaica cubierta por la niebla.
Una pequeña cabaña en el camino del Forau de Aigualluts.
Bifurcación entre La Renclusa y el Forau de Aigualluts.
El ibón de Plan de Están formado a principios de otoño, un fenómeno
extraordinario y de corta duración.