viernes, 26 de julio de 2013

Pico Aneto (3.404 m)


Han sido muchos años los que he esperado para coronar la cima más alta de los Pirineos, el Aneto. Mítica cima montañera con paredes que son testimonio de épicas ascensiones, glaciares y aristas presentes en numerosas desgracias. Y una cima emparentada con legendarios personajes como la diosa Pirene o seres tan malvados como Netú.

La primera ascensión que realizaron al Aneto seis intrépidos alpinistas tuvo lugar en 1842. Fueron un militar ruso de nombre Platón de Tchihatchchieff y un botánico aristócrata francés llamado Albert de Franqueville, acompañados por otras cuatro personas, contratadas como guías y porteadores.

Mi compañero de ascensión (Joan) y yo llegamos a Benasque a las cuatro de la madrugada para coger el bus que nos llevó directos al Refugio de Coronas. Mi nerviosismo era evidente ante la ascensión que me esperaba por delante, no todos los días se puede subir el techo de los Pirineos. A diferencia de Joan, totalmente tranquilo pues cuenta con una dilatada experiencia ya que ha coronado esta cima en más de quince ocasiones.

Al llegar al Refugio de Coronas nos equipamos con las pesadas mochilas y emprendimos la ascensión siguiendo el Barranco de Coronas iluminado por la luz de nuestros frontales. Con los primeros destellos de la luz del día alcanzamos el Ibonet de Coronas, con excelentes vistas de la Cresta de Pedres Albes.

Una dura ascensión por medio de un extenso canchal nos permitió alcanzar el Ibón Inferior, donde apreciamos las primeras placas de nieve de considerable tamaño y, por primera vez vimos nuestro objetivo, el Pico Aneto. En este punto decidimos hacer un pequeño descanso y así recuperar fuerzas.




Mi intranquila mirada buscaba sin descanso alguna referencia del Paso de Mahoma. Aunque todo el mundo me comenta que es un paso de sencilla progresión, yo no las tengo todas y más pronto tengo la duda de si lo voy a cruzar. Platón de Tchihatchchieff comparó aquel angosto paso con el estrecho puente, cortante como un sable, que, según escribió Mahoma en "Al Corán", sólo los musulmanes justos podrán cruzar para alcanzar el paraíso, quedándole el nombre de "Paso de Mahoma".



Tras el breve descanso nos dirigimos hacia el Ibón del Medio, completamente helado. Mientras nos deleitamos con las espectaculares y bellas vistas de la Cresta de Cregüeña y el característico Pico de Aragüells, nos equipamos con crampones y piolet. Rápidamente superamos el Ibón Superior para emprender el inacabable y empinado ascenso al Collado de Coronas (3196 m) por medio del Glaciar de Coronas con un excelente estado de la nieve.







Tras una durísima ascensión sin descanso alguno para nuestras piernas, trepamos el tramo de pared que nos separa del collado. Una vez superado nuestros ojos brillaban ante el maravilloso Ibón de Coronas. En este punto intentamos recuperar energías para el tramo final de ascensión. Un impresionante muro de nieve, nos impedía todavía divisar las vistas del Glaciar del Aneto.








¡Emprendimos el tramo final de ascensión! Las vistas eran magníficas, pero mi intranquilidad cada vez era mayor. Conforme nos acercamos a la antecima del Aneto las pulsaciones se aceleraban, la tensión iba en aumento.



De repente me encontré con la estrecha y peligrosa arista que nos separaba de la cima. Mientras hablaba con unos alpinistas que me decían que cruzar el paso es muy sencillo, mi amigo me iba atando. Sin darme cuenta, me encontré sobre la cresta. Siempre mirando fijamente el paso que tenía que superar, con extrema precaución y sin casi darme cuenta, había llegado a la cima. Hicimos las fotografías de rigor y al cabo de unos minutos regresamos. En este momento y con gran alegría ¡me di cuenta de que había hecho la cima del Aneto!









En esta ocasión estuvimos solos en la cima, una cosa poco habitual en estas fechas. El cielo rápidamente se cubrió y, aunque el riesgo de tormentas era bajo según las previsiones, no las teníamos todas. Las cumbres más altas enseguida quedaron cubiertas de niebla, dando paso a la lluvia. Para evitar correr riesgos innecesarios emprendimos un rápido descenso hasta el Refugio de Coronas.







Una vez en el Refugio nos dimos cuenta de que habíamos perdido el bus de las 16:00h por sólo diez minutos ¡grrrrr! Decidimos bajarnos los 9 kilómetros de pista hasta Senarta y esperar allí el bus de las 18:00h. Pero llegaron las 19:00h y el bus aún no había llegado sorprendentemente. Afortunadamente dos chicos que estaban trabajando en los preparativos del Gran Trail Aneto – Posets nos dijeron que el bus se había estropeado y muy amablemente nos llevaron hasta Benasque donde teníamos el coche esperándonos.

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Sobre mi


Apasionado de la montaña y el alpinismo, Ultra Trail Runner y esquiador nórdico. Un enamorado de mi tierra y cultura. Seguir leyendo→

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