En la comarca de la Noguera encontramos la población de
Santa Linya, encaramada sobre un promontorio rocoso. Este pequeño
núcleo urbano perteneciente al municipio de Les Avellanes es el
punto de partida de un itinerario con fabulosas vistas sobre el
Montsec, el pantano de Camarasa, el Doll o los
riscos de la Morrera. Durante el recorrido tendremos ocasión de
visitar el mirador de Lo Balconet, la
ermita de Sant Pere de Queralt o el curioso despoblado de
Montclús.
Tomamos como punto de partida la ermita de Sant Salvador, donde
podremos estacionar nuestro vehículo sin problemas. En nuestros primeros
pasos recorremos las calles del pueblo en dirección a la Cova Gran.
Descendiendo posteriormente por el camino de Titlén, el cual
transcurre paralelo al barranco de Sant Miquel, hasta alcanzar el
extraordinario abrigo natural. Una formación calcárea, catalogada como
Bien Cultural de Interés Nacional, de 2.000 metros cuadrados con un
pórtico de 90 metros. En sus paredes encontramos muestras de arte
prehistórico, consideradas las más antiguas de Cataluña. Pero el
lugar también es un polo de atracción para escaladores de talla mundial,
con algunas de las vías más difíciles del mundo.
Cova Gran de Santa Linya
Seguimos por Lo Coscollar hasta llegar al camino de tierra que
conduce a la estación de tren de Santa Linya. En este punto tenemos
dos posibles itinerarios. La primera opción, más directa, asciende por una
senda muy perdedora que nos obligará a franquear diversos muros de
vegetación hasta la cabaña del Mosso. La segunda y la que aquí se
recomienda, rodea la montaña por el agradable
camino del Collet hasta las inmediaciones de la cabaña mencionada
anteriormente.
Camino de Queralt
A continuación progresamos por el camino de Queralt hasta
Lo Balconet, donde la sierra de Montclús se precipita más de
300 metros hasta el río Noguera Pallaresa. Ofreciendo con sus 690
metros de altitud un fabuloso mirador sobre el espacio protegido del
Aiguabarreig del Segre-Noguera Pallaresa. Pudiendo disfrutar de una
excelente panorámica sobre el Montsec y el
congosto de Terradets. Tras el cual sobresale la cordillera
Pirenaica, destacando el Tuc de la Cometa (2.446 m) y
Lo Tossal (2.482). Bajo el acantilado circula la línea de
ferrocarril de Lleida a la Pobla, conocida como el “Tren dels Llacs”. Junto al mirador encontramos el Forat del Balconet, una cueva
que en la actualidad cuenta con 161 metros de profundidad y 631 metros de
recorrido. A día de hoy la cavidad aún se encuentra en fase de
exploración, por lo que su envergadura puede ser mucho mayor.
Panorámica desde Lo Balconet de Santa Linya
Tras el congosto de Terradets se observa la cuenca de Tremp y,
sobresaliendo, la sierra del Rei
Deshacemos nuestros pasos hasta el cruce con el sendero que nos conduce
hacía la ermita de Sant Pere de Queralt, por el cual seguiremos. En
los riscos de Lo Rafal encontraremos numerosas construcciones de
fortificaciones y trincheras pertenecientes al frente del Segre. El cual,
junto al frente del Ebro, fue una divisoria entre el ejército franquista y
los soldados republicanos durante la Guerra de España. El frente del Segre
iba desde Mequinenza hasta el Pirineo, con una longitud total de
prácticamente 300 kilómetros. Gracias a este frente pudieron huir hacia
Francia más de 100.000 soldados republicanos y unos 200.000 civiles.
La Morrera cobija el barranco de Sant Pere
El camino va llaneando hasta las inmediaciones del
barranco de Sant Pere. Momento en el que el sendero desciende
decididamente. En este sector encontramos diversos tramos equipados con
cadenas para facilitar la destrepada. No es necesario material de escalada
ni hay pasos expuestos, sencillamente son cadenas que nos ayudan a superar
la fuerte pendiente. Tras poco más de un kilómetro recorrido, encontramos
un cruce perfectamente señalizado, que nos introduce en una senda que nos
aproxima hasta el pie de la ermita de Sant Pere de Queralt o
de la Vall. Podemos subir a la ermita por un sencillo sendero que
remonta por la vertiente norte de la ermita con la ayuda de una cadena. No
hay que confundir la aproximación con las dos vías ferratas situadas en
los alrededores, conduciéndonos a pasos expuestos que harán necesario el
uso de material de escalada. La ermita de Sant Pere de Queralt se
encuentra en ruinas, pero está situada en un lugar privilegiado, sobre un
acantilado a 545 metros de altitud.
Ermita de Sant Pere de Queralt o de la Vall
Curiosa formación rocosa junto la ermita de Sant Pere de Queralt
Erms de la Vall
Posteriormente remontamos el barranco de Sant Pere, que desemboca
en una amplia pista forestal. En las inmediaciones de la
Planta del Esteve seguiremos el rastro del antiguo camino de
herradura de Santa Linya a Montclús. El camino es algo
confuso, pero una serie de hitos nos ayudan a seguirle el rastro.
Afortunadamente el tramo es corto y en seguida nos asomamos a un campo de
almendros. Lo remontaremos hasta converger en una confluencia de caminos
con un pequeño oratorio. Seguiremos en ligero descenso por un camino en
dirección noreste, superando un par de campos de cultivo que procuraremos
reseguir por su perímetro.
Impresionantes desfiladeros rodean el barranco de Sant Pere
Unas escaleras nos ayudan a remontar un resalte en el barranco de Sant
Pere
La majestuosa sierra del Montsec y el congosto de Terradets, que
separa el Montsec de Ares del de Rúbies o Meiá
El camino de herradura concurre en un cruce con diversas pistas, nosotros
nos dirigiremos en dirección sureste, para recorrer la
sierra Grossa por su cara sur. Aunque en un primer momento
avanzamos por cómoda pista, pronto nos introducimos en una senda. Una gran
cantidad de hitos nos permiten seguir con comodidad el itinerario, a pesar
de la exuberante vegetación. La trocha finaliza en una pista que nos
permite acercarnos a un impresionante mirador sobre los
riscos de la Morrera y la aguja de Lo Bisbe.
Lo Bisbe
Los riscos de la Morrera encajonan el río Noguera Pallaresa a su paso
por el embalse de Camarasa
El pequeño pueblo de Fontllonga
Seguimos una pista en dirección noroeste hasta el despoblado de
Sant Urbá de Montclús. El pueblo fue engullido tras un devastador
terremoto que generó una impresionante depresión o falla tectónica,
repleta de riscos, despeñaderos, grandes bloques de piedra agrietados,
cortes y fracturas verticales. Curiosamente de lo poco que se salvó del
terremoto fue la ermita de Sant Urbá, pero también podemos visitar
las ruinas del castillo de Montclús. Cerca de la ermita también
visitaremos la cueva de Sant Urbá, con una boca triangular que da
paso a una galería descendente que acaba a los 15 metros de profundidad.
Si tenéis tiempo y fuerzas, vale la pena recorrer los alrededores de la
cueva, con laberinticos caminos entre grietas.
Recorriendo una de las impresionantes fracturas verticales que
encontramos en los alrededores de Sant Urbá
Una cueva en la inmediaciones de Sant Urbá
Topografía de la cueva de Sant Urbá /
Espeleoindex
La ermita de Sant Urbá de Montclús es un privilegiado mirador sobre la
sierra del Montsec
Entrada a la ermita de Sant Urbá de Montclús
Representación de Sant Urbá
Riscos, despeñaderos y grandes bloques de piedra agrietados abundan en
los alrededores de Montclús
La ermita de Sant Urbá de Montclús
Ruinas del castillo de Montclús
Finalmente solamente nos quedará regresar hasta nuestro punto de partida
por el camino de Sant Urbá y posteriormente por la
pista de la Plana. Poco después de superar un repetidor nos
desviaremos del camino por una senda que de forma más directa nos conduce
hasta el pueblo de Santa Linya. Poniendo punto y final a un
fantástico itinerario con extraordinarias vistas sobre los acantilados que
rodean el embalse de Camarasa y el Montsec.