El Montsec és un entorno que no deja indiferente a nadie,
formando una accidentada orografía montañosa que alberga un gran número
de lugares singulares. Precisamente en este marco, ubicado al sur de la
comarca de la Ribagorza, encontramos un conjunto de pueblos
deshabitados, entre ellos la villa de Finestres o
Finestras. Aldea que guarece una de las maravillas geológicas más
sorprendentes del Montsec del Estall, las espectaculares
Dents de Finestres, también conocidas como
Muralla China de Finestras. Sin lugar a dudas uno de esos tantos
parajes que hacen del Montsec uno de mis lugares
predilectos.
El embalse de Canelles fue construido en un tiempo récord de
apenas seis años y fue inaugurado en el año 1959, siendo el embalse más
grande de Cataluña, no así de Aragón, con quien comparte sus
aguas. Represa las aguas de la Noguera Ribagorçana y en su
construcción perderían la vida 25 personas, la mayoría represaliados del
franquismo. Es uno de los embalses más aislados de la península, debido a
su escarpado entorno. Los alrededores del pantano no los recorre ni una
sola carretera, solamente una multitud de pistas en diferentes estados de
mantenimiento. Propiciando un entorno desconocido que al no ser accesible
a todo el mundo se encuentra en un muy buen estado de conservación.
El pueblo de Finestres rodeado de vegetación con el embalse de
Canelles de fondo.
Finestres
Nuestra ruta dará comienzo en el pueblo abandonado de Finestres,
donde antiguamente vivían diez familias que eran prácticamente
autosuficientes. Era muy famoso por la producción de un exquisito aceite
de oliva. La construcción del embalse anego las tierras de cultivo,
abocando a los habitantes de los pueblos de la zona a un éxodo obligado.
Entre ellas la bisabuela de Leo Messi, sí, el del FC Barcelona, que era
natal de Blancafort. Pueblo que actualmente se encuentra bajo las
aguas de la Noguera Ribagorçana.
Las calles de Finestres nos recuerdan como debía ser la vida de este
pueblo en el pasado.
Acceso
Para llegar a Finestres deberemos dirigirnos al pueblo de
Estopinyà o Estopiñan del Castillo, vía Benabarre o
Alfarràs. Poco antes de llegar al municipio cogemos una pista en
buen estado de conservación hasta el puente de Penavera que cruza
uno de los brazos del embalse. A partir de este punto el firme es algo más
irregular, pero con cualquier todoterreno se puede continuar sin problema
alguno
hasta el municipio de Finestres tras recorrer cerca de 12
kilómetros. Eso sí, abstenerse vehículos bajos que no sean todoterreno, ya que en
algún punto es fácil rascar con el travesaño. En el pueblo de
Finestres no habrá problema para estacionar nuestro vehículo.
Podéis descargaros el track de la pista que deberemos transitar con
todoterreno.
Recorrido
Comenzamos a caminar por las calles del pueblo, de extraña belleza, es
como hacer un viaje al pasado. Solamente Casa Coix está cuidada, el
resto se encuentran parcialmente o totalmente derruidas. Tras cruzar el
pueblo callejeando por sus estrechas calles nos desplazamos dirección a la
ermita de San Marcos, donde disfrutaremos de la primera y
fascinante vista sobre la Muralla de Finestres que se alza
esplendorosamente sobre las aguas de la Noguera Ribagorçana. La
ermita, en buen estado de conservación, ofrece una magnífica panorámica
sobre el embalse.
La Muralla de Finestres coronada en su zona central por las ruinas
del Castillo y de la Ermita de San Vicente.
La Ermita de San Marcos corona una colina cerca del pueblo
La Ermita de San Marcos ofrece un fabuloso mirador sobre el embalse
de Canelles.
Posteriormente nos dirigimos a la ermita de San Vicente situada
sobre la escarpada muralla. Esta formación es una falla geológica que se
formó durante la Orogenia Alpina, la cual provocó que los estratos
calcáreos quedaran en posición vertical. Las vetas más blandas irían
erosionándose, dejando al descubierto la roca calcárea que es más dura.
Actualmente observamos dos espectaculares murallas separadas por una
veintena de metros, con otras más pequeñas en la zona central. Pero lo
curioso es que ambas murallas son muy delgadas, llegando a medir escasos
centímetros de anchura en algunos puntos. La pequeña ermita se eleva sobre
las ruinas del antiguo castillo de Finestres.
La Ermita de San Vicente se eleva junto a las ruinas del Castillo de
Finestres
La Ermita de San Vicente apenas tiene una anchura de dos metros,
pero ofrece unas asombrosas vistas.
Tras contemplar la belleza de este entorno emprendemos nuestro camino
hacia el pueblo de Fet, siguiendo el PR-HU 45 que avanza
entre monte bajo. Pero antes haremos una visita obligada al
mirador de Sabinós, que se encuentra situado en el punto más
elevado de esta sierra repleta de sabinas. Precisamente de donde procede
este topónimo. El mirador ofrece unas fabulosas vistas sobre el
congosto de Fet, situado frente las
Conclues de Millà. Resulta un privilegiado balcón sobre el Montsec de Aragón y
Cataluña con el
congosto de Mont-rebei
que salta a la vista. Divisando las ermitas de Santa Quiteria,
San Bonifacio y Corçà o la Torre de les Conclues y la
vall d’Àger. En el horizonte una nítida panorámica sobre los
Pirineos, de la que destacan la
Peña Montañesa
sobre la que se elevan las Tres Sorores. También divisamos los
macizos del
Cotiella
y
Turbón. La cumbre del
Perdiguero
asoma tímidamente sobre el Montsec de l’Estall, del que también
sobresalen los Eristes. Finalmente observamos algunas de las
cumbres situadas en el entorno del
Parque Nacional de Aigüestortes y Estany de Sant Maurici.
Las Conclues de Millà
se elevan vertiginosamente sobre el Congosto de Fet.
El Mirador del Sabinós ofrece una amplia vista sobre el Montsec.
A continuación nos dirigimos al pueblo de Fet, el cual ya
avistamos desde la cumbre del Sabinós (989 m). La villa se eleva
sobre un gran acantilado rocoso. Deberemos deshacer nuestros pasos, para
enlazar de nuevo con el PR-HU 45 que recorre la cadena montañosa.
Junto al camino observamos bancales, actualmente cubiertos principalmente
por encinas, pino carrasco y enebro. Pero también olivos que aunque hoy
son fuente de alimento para los animales, su presencia nos recuerda que
estas montañas estuvieron habitadas. Poco antes de llegar a la villa
encontramos un merendero con una fuente-lavadero de dudosa potabilidad. El
estado del pueblo es sobrecogedor, la vegetación se ha apoderado del
lugar. El acantilado está coronado por la iglesia de Santa María,
tras la que se esconde un fascinante mirador. Desde el que divisamos los
pueblos de Estall y Montfalcó, este último el único que ha
recuperado la vida con un albergue. Siendo el principal acceso al
congosto de Mont-rebei
en la vertiente aragonesa.
El macizo del
Cotiella
y el
Turbón
en la lejanía. Sobre el acantilado rocoso el pueblo de Fet.
El municipio de Fet con la pared de Aragón detrás.
El merendero de Fet con su fuente-lavadero.
Un pilar en la entrada del pueblo de Fet junto a un pequeño
estanque.
Las calles de Fet de las cuales se ha apoderado la vegetación.
El pórtico de la iglesia de Santa María.
Al fondo el Congosto de Fet.
La amplia panorámica que nos ofrece el Mirador de Fet.
Callejeando por las calles de Fet
La enredadera va cubriendo poco a poco toda la superficie de la
vivienda.
Curiosa arcada en una de las casas de Fet
Seguimos el PR-HU 45 dirección Montfalcó, para, en el
primer cruce, abandonar el PR y encaminarnos de nuevo dirección a
Finestres. Avanzamos por una pista que serpentea entre campos de
cultivo con ligeros cambios de desnivel. Y tras unos minutos alcanzamos la
cima de La Creu (852 m), marcada por un vértice geodésico situado
en medio de un campo. Al tratarse de una plantación de árboles podremos
acceder sin problema al punto más elevado desviándonos momentáneamente de
la pista.
Avanzamos por una pista que serpentea entre campos de cultivo con
ligeros cambios de desnivel.
Campos de cultivo en el Camino de Viacamp.
La cumbre de La Creu (852 m) con la Serra del Montsec de fondo.
Finalmente retomaremos la pista para torcer por un sendero a nuestra
izquierda que avanza en marcado descenso hasta Finestres. El camino
se encuentra algo cubierto de maleza, pero se sigue con facilidad.
Prácticamente cuando ya estamos a punto de abandonar la senda, esta se
desdibuja. Pero vemos con claridad frente nosotros el PR-HU 45, con
el que conectaremos de nuevo para poner punto final a nuestra ruta
circular. Aunque antes de marcharnos, no podemos resistirnos a observar de
nuevo la bella muralla.
Canelles frente el pueblo de Finestres.
Parte de la Muralla de Finestres vista desde otra perspectiva.