El majestuoso circo de la Glera lo encontramos en la divisoria
pirenaica entre los valles de Benasque y
Bagnères-de-Luchon. Gracias a un fascinante camino utilizado
desde la Edad Media trazaremos un completo recorrido circular por su
entorno, con punto de partida en el Hospital de Benasque. En la
vertiente francesa nos esperan valles con bosques exuberantes, mientras
que en la ladera española divisaremos una excelente panorámica sobre el
macizo de la Maladeta.
Comenzamos nuestro itinerario en el
Hospital de Benasque (1.754 m), avanzando en nuestros primeros
pasos junto al cauce del río Ésera por la extensa llanura que forma
el Plan del Hospital. Cruzamos el río y en la primera bifurcación
seguimos por nuestra izquierda para encarar el ascenso de
Piedras Blancas. Una pared de rocas blancas que remontaremos por un
serpenteante camino que nos lleva a ganar altura con rapidez.
Mall Pintrat
Pico de Alba y dos de las Hermanas de Paderna
Macizo de la Maladeta
Tras el brusco ascenso el sendero recorre una zona de pradera alpina y
nos conduce hasta el Portillón de Benasque o
Benás (2.445 m). Un paso entre España y
Francia habilitado por los Caballeros de la Orden de Malta
durante la Edad Media para facilitar el paso de peregrinos, mercancías o animales entre los valles de Benasque y Bagnères-de-Luchon (o
Banhères de Luishon, en occitano). Como curiosidad, comentar que entre los infinitos transeúntes que han
utilizado este itinerario, se encuentra el ejército de Napoleón III
Bonaparte. Fue un 25 de enero de 1810 cuando cruzaron 250 solados y su
intendencia camino de España, acompañados de las maletas, las armas, las
municiones e incluso un cañón. Por el Portillón ha pasado de todo,
incluso espías a sueldo de España. Antes de seguir nuestro recorrido es recomendable hacer una pausa en
este punto y disfrutar de su extraordinaria panorámica sobre el macizo
de la Maladeta y el
pico Aneto o ascender hasta la
tuca de Salvaguardia.
La vertiente francesa vista desde el Portillón de Benasque o
Benás
Sin darnos cuenta nos adentramos en territorio francés, iniciando un
abrupto descenso en zigzag que rápidamente nos regala una grata sorpresa
en forma de paisaje lacustre, los Boums du Port (2.250 m). En sus
orillas encontramos el Refuge de Vénasque (2.240 m), un pequeño
refugio guardado.
Boums du Port en el amanecer (foto de archivo)
Boums du Port con un mar de nubes en el horizonte (foto de archivo)
Boums du Port
Poco a poco el valle se va abriendo, hasta divisarlo por completo.
Observando una sucesión de perfectas lazadas que nos conducirán hasta el
Hospice de France, que como el Hospital de Benasque, es
testimonio de los antiguos refugios para comerciantes, contrabandistas y pastores construidos por los monjes caballeros de la Orden de Malta.
Perdemos altura rápidamente, resiguiendo el cauce del
río du Port de Vénasque hasta cruzarlo por un pequeño puente. En
apenas unos metros alcanzamos el Hospice de France (1.326 m),
reconvertido en un hotel y donde podremos reponer fuerzas.
El sendero que desciende hasta el Hospice de France
El valle típicamente glaciar del Port de Vénasque
Hospice de France
Para seguir nuestro itinerario debemos deshacer nuestros pasos hasta el
puente del río du Port de Vénasque, donde comienza el
Chemin de l'Impératrice. Un camino que se convierte en un
agradable paseo por un exuberante bosque de coníferas y hayas, que sin
duda os dejará maravillados. El sendero apenas supera desniveles y
avanza por una loma rocosa en medio de un terreno bastante accidentado.
En algunos puntos se estrecha, pero un conjunto de pasamanos nos
aseguran el paso y nos alejan del precipicio.
Uno de los pasos equipados del Chemin de l'Impératrice
Los sorprendentes bosques que atraviesa el Chemin de l'Impératrice
Poco a poco el paisaje se va abriendo hasta situarnos en el
sorprendente circo de la Glera o cirque de la Gléré, en
francés. Un circo majestuoso con diversas cascadas que descienden varios
cientos de metros de altura. En dirección E divisamos otra cascada, que
procede del
lac de la Montagnette. La base del circo se encuentra a 1.559 metros, que contrasta con los
picos que rodean el circo, los cuales superan los 2.400 metros de
altitud. Destacan el pico de la Montagnette (2.558 m), la tuca de la
Glera (2.496 m) y el
pico Sacroux (2.676 m). El puerto de la Glera es con sus 2.367 metros
el punto más bajo del circo y nos permite el regreso a la vertiente
aragonesa. Sin duda, un circo a la altura de otros tan destacados como
Gavarnie, Estaubé, Tromouse o Barroude. En las inmediaciones de la base
del circo también hay una pequeña cabaña escondida en el bosque,
generalmente utilizada por pastores.
El Chemin de l'Impératrice posee un conjunto de preciosas señales
talladas en madera
Circo de la Glera
El sendero recorre el perímetro del circo en dirección O para después
remontar una empinada ladera herbosa. Poco antes de alcanzar el
Col de Sacroux encontramos una bifurcación señalizada con pintura
en una roca, desviándonos a mano izquierda. La senda se estrecha y traza
una extensa diagonal por la pared frontal del circo en sentido E.
Mientras avanzamos por este camino ganado a la roca deberemos extremar
las precauciones por la fuerte caída que se presenta a nuestra
izquierda.
El impresionante ascenso al puerto de la Glera
Circo de la Glera
Cruzado todo el circo el camino continua ascendiendo en lazadas que nos
aproximan a un extenso canchal desde el cual ya intuimos el paso
fronterizo, pero aún debemos hacer un último esfuerzo para remontar todo
el pedregal hasta el puerto de la Glera (2.364 m). Superado el
collado nos despedimos de Francia para iniciar el descenso que nos
conduce de nuevo al Hospital de Benasque. Pero antes hacemos una
breve pausa en el ibón de Gorgutes (2.339 m).
Circo de la Glera
Puerto de la Glera
Puerto de la Glera
Ibón de Gorgutes
El descenso es muy agradable, pudiendo disfrutar también del
ibón de la Solana de Gorgutes, algo escondido del sendero
principal. A media bajada encontramos una llanura, en la cual cruzamos
el barranco de Gorgutes y seguimos por marcado descenso hasta la cota
1.900. Donde deberemos estar muy atentos para desviarnos a mano
izquierda por un sendero que se adentra en el bosque y que en apenas
unos minutos nos lleva hasta nuestro punto de partida.
Enlaces de interés
Los amantes del trail running también podréis descubrir este
impresionante recorrido de la mano de
Trail 2 Heaven o
Luchon Aneto Trail, dos carreras de montaña que se celebran sobre este mismo trazado todos
los años.