La divisoria pirenaica, entre el Hospital de Benasque y el
Hospice de France, posee una multitud de pasos históricos que nos
ofrecen numerosas posibilidades para trazar diferentes recorridos
circulares. Uno de los más interesantes es el descenso por el
Portillón de Benasque y el regreso por el Puerto de la Picada,
visitando el espectacular conjunto lacustre de los
Boums du Port.
Comenzamos nuestro itinerario en el parking de Vado, situado a
escasos minutos del Hospital de Benasque (1.758 m),
un histórico refugio para peregrinos y comerciantes
reconvertido en un lujoso hotel con spa. Edificio que divisaremos mientras
progresamos por el Plan del Espital hasta confluir en una bifurcación
señalizada que seguimos por la izquierda, dirección al
Portillón de Benasque. A partir de este punto, el sendero inicia un
marcado ascenso en zigzag por Piedras Blancas, resiguiendo un camino
habilitado en la Edad Media por la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de
San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta. Desde entonces multitud de
generaciones han reseguido este sendero, ya sea por razones comerciales o
huyendo de conflictos bélicos. Cuando alcanzamos el
Portillón de Benasque (2.444 m) nos situamos en el centro del
Pirineo, ya que este paso transfronterizo está situado a la misma distancia
del mar Mediterráneo que del océano Atlántico.
Macizo de la Maladeta
Portillón de Benasque
Cruzamos el Portillón de Benasque, descendiendo bruscamente en
nuestros primeros pasos por territorio galo. El espectacular conjunto
lacustre de los Boums du Port nos da la mejor bienvenida posible a
Francia. Junto a los ibones se ubica el coqueto
refuge de Vénasque (2.249 m). Tras el refugio comienza un
espectacular descenso que culebrea hasta el
Hospice de France (1.390 m), construido en el siglo XVII. Durante la Guerra Civil Española este
edificio sirvió de cobijo para algunos de los miles de refugiados que huían
de la locura del odio.
Boums du Port
Hospice de France
Desde el Hospice de France remontamos el cauce del río
La Pique por su margen derecha hasta encontrar a nuestra izquierda
una pista por la cual seguimos. Poco después nos adentramos al bonito hayedo
del Bois de la Pique en el que hallamos una segunda bifurcación que
también seguimos a nuestra izquierda, remontando por un bonito sendero que
pasa junto a la fuente de Le Chêne Généreux y que posteriormente
alcanza les Pales de Campsauré, una extensa planicie que durante la
época estival ocupan diversos rebaños. Al sur destaca el puntiagudo pic de
la Pique. El primer hombre en alcanzar dicha cumbre, en 1850, se llamaba
Toussaint Lézat. Según cuentan los lugareños, una vez finalizado el
descenso, Lézat se dio cuenta de que se había olvidado su cantimplora de ron y su guía Jean
Redonnet (Michot) tuvo que volver a realizar la ascensión para recuperarla.
Algunas versiones apuntan a que Michot se bebió la mitad del ron durante el
camino de vuelta.
Fuente de Le Chêne Généreux
Pic de la Pique
Una nube lenticular
Maupas y cirque des Crabioules
Superbagnères
Pales de Campsauré
Rata topo
Rebaño de ovejas
Vallée de la Frêche
La senda asciende ligeramente por amplias praderas hasta el
Còth dera Monjòia (2.074 m), un collado que delimita con la
val d’Arán. Justo en el centro del collado encontramos la
muga 366 y un cartel que nos indica nuestro siguiente objetivo, el
Pas dera Escaleta. El camino avanza prácticamente a caballo entre
Francia y España. Prácticamente finalizado el ascenso, tomamos un sendero en
dirección N para coronar cómodamente el Tuc dera Escaleta (2.468 m),
disfrutando de una completa panorámica sobre el vallée de la Frêche y el
Plan dera Artiga de Lin. Pero también sobre la colosal muralla que dibuja el
macizo de la Maladeta.
Còth dera Monjòia con la muga 366
Vallée de la Frêche
Étangs de la Frêche
Pico de la Mina
Tuc dera Escaleta
Un cordero lactando
Los dos corderos juguetean mientras la madre se recupera de su reciente
parto
Una bonita escena de la madre con una de sus crías
Artiga de Lin
Tras la Tuca de Bargues se eleva el macizo de la Maladeta
Acto seguido, retrocedemos hasta el Còth de Lunfèrn (2.398 m) y
descendemos al Pas dera Escaleta (2.386 m), por un sendero construido
con piedra seca, testimonio de los pasos habilitados por el hombre para el
tránsito de las antiguas caravanas que comerciaban entre los valles de
Benasque, Luchon y Vielha. En este punto, nos adentramos brevemente a
territorio aranés para, tras un último ascenso, alcanzar el
Puerto de la Picada (2.475 m) y regresar al valle de Benasque. Desde
este punto tan solo nos quedará un bonito descenso por el serpenteante
sendero de La Costera hasta Plan de Están y finalmente llegar
a nuestro punto de partida por agradable camino.