martes, 27 de octubre de 2026

Qué llevar a una travesía por refugios: material y consejos

Refugio de Respomuso, una de las noches del Trekking de los 3000 Ibones

Preparar la mochila para una travesía de varios días durmiendo en refugios no es lo mismo que prepararla para una ruta de un día. Todo lo que metes en ella va contigo de la primera a la última etapa, así que cada cosa tiene que tener un motivo. Lo que sobra se paga en cada subida, y lo que falta se echa de menos durante días.

En este artículo comparto el material que yo llevo en travesías como la Carros de Foc, la Coronallacs, el trekking de los 3000 Ibones o la Senda de Camille. No es una lista definitiva, es la mía: lo que llevo y por qué lo llevo. Y por el camino te cuento algunos trucos que he ido aprendiendo con los años, como la mochila plegable que me permite subir alguna cima sin cargar con todo.

Importante: aquí me centro en lo que cambia cuando duermes en refugio. El material de montaña de cada día (calzado, capas, protección solar, orientación, emergencias) lo explico con más detalle en qué llevar a un tresmil en verano. Y si la travesía pasa por neveros o cimas técnicas, añade el material que pida cada etapa.

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Qué cambia respecto a una ruta de un día

En una travesía por refugios guardados no hace falta cargar con tienda, saco de dormir ni comida para cocinar. El refugio pone la cama y, si la reservas, la cena y el desayuno. A cambio, hay tres cosas que sí pesan más que en una ruta de un día:

  • Lo necesario para dormir y asearte en el refugio.
  • Ropa para varios días, pensada para lavarla y que seque rápido.
  • Energía para varios días: batería, cargador y cables, porque no siempre podrás cargar el móvil.

Antes de salir, conviene consultar en la web de cada refugio qué incluye la estancia (mantas, ducha, enchufes, etc.), si aceptan tarjeta y a qué hora se cena. Las normas cambian de un refugio a otro, y saberlo antes te ahorra peso y sorpresas.


Mochila y peso

Para las travesías uso la Millet Ubic 30, la misma que llevo a los tresmiles cuando necesito más capacidad. Para varios días, más que el modelo importa que reparta bien el peso, que ajuste a la cadera y que tenga una buena organización para encontrar las cosas sin vaciarla entera en cada parada. Cargada para una travesía, la mía suele pesar entre los 6 y los 13 kg, dependiendo de la duración exacta, las condiciones de la montaña (nieve) y si hay zonas pobladas por el camino donde comprar.

Dentro llevo siempre una segunda mochila: la Ultra-Sil Day Pack de Sea to Summit, de 20 litros, que plegada ocupa menos que un puño y pesa unos 70 gramos. Descubrí esta marca en Italia y desde entonces varias de sus cosas me acompañan en todas las travesías. Cuando la etapa pasa cerca de una cima y me apetece subirla, escondo la mochila grande entre unas piedras, meto en la pequeña lo imprescindible y subo mucho más ligero. No tiene acolchado, así que no es para cargar mucho peso (el fabricante recomienda no pasar de unos 7 kg), pero para un sube y baja de un par de horas es perfecta.

Eso sí, a la cima no subo con las manos vacías: agua, impermeable, una capa de abrigo, frontal, botiquín y móvil van siempre en la mochila pequeña. Y la comida que se queda abajo, bien cerrada en una bolsa: así no atrae a ningún animal, ya sea un zorro, un cuervo o, en algunas zonas del Pirineo, incluso un oso.

Un truco que aplico siempre es meter la ropa en bolsas de congelados. Si llueve o se moja la mochila, la ropa de cambio sigue seca. Llegar empapado al refugio y no tener nada seco que ponerte es de lo peor que te puede pasar en una travesía. Como complemento, una funda impermeable para la mochila ayuda mucho cuando la lluvia va en serio. Si buscas mochila, en mi selección de mochilas de montaña están los modelos que más me convencen, también para travesías.


Para dormir en el refugio

En los refugios guardados lo normal es dormir en literas o en grandes colchonetas compartidas, con mantas o edredones que no se lavan después de cada uso. Por eso la sábana saco es lo primero que meto en la mochila: pesa poco, ocupa menos que una camiseta y es mucho más higiénica. En algunos refugios, además, es obligatoria (por ejemplo, en los del Club Alpino Italiano), así que no la dejes en casa.

Junto a ella llevo la toalla Airlite de Sea to Summit, la más ligera de la marca. Es de microfibra, cabe en un bolsillo y se seca enseguida. Si por la mañana aún está húmeda, la cuelgo de la mochila y termina de secarse por el camino. Te recomiendo la talla L (60 x 120 cm): las pequeñas pesan aún menos, pero se quedan cortas para salir de la ducha. Si prefieres un tacto más parecido al de una toalla normal, la DryLite de la misma marca pesa un poco más, pero es más agradable.

Llevo una muda reservada solo para el refugio: una camiseta y unos calcetines secos que no uso nunca para caminar. Pase lo que pase durante la etapa, al llegar tengo algo seco que ponerme. El neceser también lo reduzco al mínimo: cepillo y pasta de dientes, jabón y poco más.

En las habitaciones compartidas los ronquidos son un clásico, así que unos tapones para los oídos nunca faltan en mi mochila (y un antifaz si te molesta la luz). Si es tu primera travesía, probablemente sea lo que más vas a agradecer.

Lo que no suele hacer falta son chanclas: en casi todos los refugios guardados las botas y los bastones se quedan en la entrada y hay chanclas o crocs para los clientes. Aun así, confírmalo al reservar.

Por último y muy importante, ten en cuenta los horarios. En los refugios la cena suele ser pronto y por la noche hay hora de silencio. Conviene llegar con margen, sobre todo si quieres ducharte o lavar ropa, y respetar el descanso de los demás, que al día siguiente también madrugan. Son normas de convivencia básicas en un refugio.

Refugi de l'Illa, en la Coronallacs
Refugi de l'Illa, en la Coronallacs


Ropa y calzado para varios días

La clave está en llevar pocas mudas de ropa técnica, que se lave fácil y seque rápido, en vez de una por día. En mi caso llevo:

  • Calzoncillos, calcetines y camisetas técnicas para ir alternando y lavando.
  • Pantalón de montaña o mallas para caminar y mallas largas para poner debajo los días más fríos (incluso para dormir).
  • Una capa térmica para las paradas, las tardes en el refugio y los collados con viento. Además, en muchas ocasiones, la complemento con un plumas en la mochila, solo para las paradas o el refugio.
  • Un cortavientos de Gore-Tex y un pantalón impermeable: en varios días es casi seguro que algún rato toque lluvia o tormenta.
  • Gorra, gafas de sol, protector solar, guantes y buff: ocupan poco y se usan casi todos los días.

En el calzado, uso botas de montaña o zapatillas de trail según la travesía y el terreno. La regla es la misma que para un día, solo que aquí un error se paga durante toda la semana: nunca estrenes calzado en una travesía. Una molestia el primer día puede convertirse en una ampolla que te acompañe hasta el final. En mi selección de calzado de montaña tienes los modelos que uso y los que más me gustan.

Y, por último, unos bastones: después de varios días seguidos de subidas y bajadas, las rodillas los agradecen.


Lavar y secar la ropa por el camino

Para poder llevar poca ropa hay que lavarla. Llevo un poco de jabón ecológico, que sirve para la ropa y para mí, pero nunca lo uso directamente en ríos o ibones. Si se puede, lavo en el baño del refugio; si no, en una bolsa o un barreño, y tiro el agua lejos de la orilla. Aunque sea biodegradable, no deja de ser jabón.

Y no todos los refugios tienen ducha. Cada vez quedan menos sin ella, pero aún me encuentro alguno sin duchas, o incluso sin agua corriente, y entonces toca darse un baño en el río o en el ibón más cercano. Agua helada, eso sí, y sin jabón: el jabón, como siempre, lejos de la orilla. Por eso conviene mirar antes qué servicios tiene cada refugio.

Muchos refugios tienen tendedero, pero yo llevo siempre la Lite Line de Sea to Summit, una cuerda de dos cordones trenzados con bolitas que sujetan la ropa sin necesidad de pinzas. Mide unos 3,5 metros, es reflectante y se engancha en cualquier sitio: entre dos piedras, en los bastones o junto al refugio. Algunos refugios permiten montarla dentro de la habitación y eso es una maravilla cuando fuera llueve, pero no siempre está permitido, así que pregunta antes. La ropa que no se ha secado del todo la cuelgo con imperdibles por fuera de la mochila y termina de secarse mientras camino.

Refugi de Colomèrs, en la Carros de Foc
Refugi de Colomèrs, en la Carros de Foc


Agua y comida entre refugios

Entre un refugio y otro hay que ser autosuficiente. Llevo una cantimplora y, como en una travesía bebo de muchas fuentes y ríos, siempre tengo pastillas potabilizadoras o la LifeStraw Go 2-Stage, una botella con filtro que permite beber directamente. Filtra bacterias y parásitos, pero no virus, así que donde haya mucho ganado prefiero las pastillas.

De comida, lo que vaya a comer durante la etapa: barritas, geles, frutos secos, algo salado, etc. Muchos refugios preparan picnic o bocadillo para el día siguiente; si lo hacen, te ahorras cargar comida para todos los días, aunque también en estos casos recomiendo llevar algo extra.

¡Ah! Y no olvides una bolsa para la basura: los refugios no se hacen cargo de la basura de los excursionistas, así que lo que subes, lo bajas.


Móvil, batería y cargador solar

En una travesía el móvil hace de cámara, de mapa y de teléfono de emergencia, así que hay que cuidar la batería varios días. Muchos refugios funcionan con placas solares o con generador, así que los enchufes son pocos y a menudo no queda ninguno libre cuando llegas. Por eso siempre me acompaña una batería externa. También llevo un cargador solar colgado de la mochila mientras camino, pero es un apoyo y no la fuente principal: carga despacio y depende mucho del sol.

Me ha pasado muchas veces ir con gente que contaba con cargar el móvil al llegar al refugio… y encontrarse con que no había forma: enchufes ocupados, horario restringido o, directamente, ninguno para los clientes. Con el móvil al 10 % y varios días por delante, la travesía se vive con bastante menos tranquilidad. Mejor no contar con el enchufe del refugio y llegar con energía de sobra.

Un truco sencillo es activar el modo avión cuando no haya cobertura, porque el móvil gasta mucha batería buscando señal. Y, por último, lleva los cables del teléfono, la cámara y el GPS: olvidar uno puede dejarte sin track a mitad de la travesía.


Orientación, botiquín y emergencias

  • Mapa y brújula: aunque lleves el track en el móvil o en el reloj, cuantos más días pasas fuera, más fácil es que te quedes sin batería o sin cobertura.
  • Linterna frontal y pilas de repuesto: para alguna etapa que se alargue y para moverte por el refugio de noche. Mejor si tiene luz roja: así no deslumbras ni despiertas a nadie en la habitación.
  • Botiquín, con especial atención a los pies: apósitos para ampollas, esparadrapo, algo para desinfectar y crema antirrozaduras (o vaselina) para los pies y las zonas de roce. En una travesía, cuidar los pies cada tarde es lo que te permite seguir al día siguiente.
  • Manta de supervivencia y saco de emergencia: no pesan nada y siempre van conmigo.
  • Una navaja, útil para mil cosas. La mía es una pallaresa, la navaja tradicional del Pallars, en el Pirineo de Lleida.
  • SPOT Gen4: un localizador por satélite que me permite enviar mi posición y pedir ayuda (SOS) aunque no haya cobertura. Necesita una suscripción, pero en travesías por zonas sin señal me da mucha tranquilidad.

Todo esto lo explico con más detalle en qué llevar a un tresmil en verano, y los consejos para salir con seguridad están en Seguridad en montaña.

Refuge d'Arlet, en la Senda de Camille
Refuge d'Arlet, en la Senda de Camille


Documentación y dinero

No pesa nada, pero si se te olvida te puede complicar la travesía:

  • Dinero en efectivo: muchos refugios no tienen datáfono, o no tienen cobertura para cobrar con tarjeta.
  • DNI.
  • Tarjeta federativa o seguro de montaña: además de cubrirte en caso de rescate, los federados suelen tener descuento en los refugios.
  • Tarjeta sanitaria europea si la travesía pasa por otro país de la UE, como la Senda de Camille (Francia). Ojo: en Andorra (por ejemplo, en la Coronallacs) no sirve, porque no está en la Unión Europea. Allí hace falta el certificado E-AND-111 de la Seguridad Social o un seguro que te cubra.
  • Confirmaciones de reserva de cada refugio, en el móvil o impresas.


Checklist completa para una travesía por refugios

Esta es la lista que repaso antes de cada travesía. Luego toca adaptarla a la época, al terreno y a lo que ofrezca cada refugio.

  • Mochila que reparta bien el peso, con funda impermeable y bolsas de congelados para la ropa.
  • Mochila plegable para subir a las cimas.
  • Botas de montaña o zapatillas de trail ya probadas.
  • Bastones.
  • Calzoncillos, calcetines y camisetas técnicas.
  • Muda seca solo para el refugio (camiseta y calcetines).
  • Pantalón de montaña o mallas y mallas largas (también de pijama).
  • Térmica, cortavientos de Gore-Tex y pantalón impermeable.
  • Plumas ligero.
  • Gafas de sol, protector solar, gorra, guantes y buff.
  • Sábana saco y toalla de microfibra.
  • Tapones para los oídos (y antifaz si te molesta la luz).
  • Neceser y botiquín (con material para ampollas y crema antirrozaduras).
  • Cantimplora y pastillas potabilizadoras o filtro.
  • Comida para las etapas y bolsa para la basura.
  • Linterna frontal con luz roja y pilas de repuesto.
  • Mapa y brújula.
  • Móvil, batería, cargador solar y cables (teléfono, cámara y GPS).
  • Manta de supervivencia y saco de emergencia.
  • SPOT Gen4 o localizador por satélite.
  • Navaja, jabón ecológico, cuerda para tender e imperdibles.
  • Dinero en efectivo, DNI, tarjeta federativa o seguro, tarjeta sanitaria europea (o certificado E-AND-111 para Andorra) y confirmaciones de reserva.


Preguntas frecuentes sobre qué llevar a una travesía por refugios

¿Hace falta llevar saco de dormir a un refugio guardado?

Normalmente no: los refugios guardados tienen mantas o edredones. Lo que sí conviene llevar es una sábana saco, por higiene y porque en algunos refugios es obligatoria. Si vas a dormir en refugios libres (sin guarda), entonces sí necesitarás saco de dormir.

¿Cuánta ropa llevar para una travesía de una semana?

Mucha menos de la que parece. Con dos o tres mudas de ropa técnica, que lavas por la tarde y se seca de un día para otro, tienes de sobra. Lo que no puede faltar es una capa de abrigo, un impermeable y una muda seca para ponerte al llegar al refugio.

¿Se puede cargar el móvil en los refugios?

Depende del refugio: en algunos hay enchufes para los clientes y en otros son pocos o se usan por turnos, porque la electricidad sale de placas solares o de un generador. Por eso es mejor llevar una batería externa y, en travesías largas, un cargador solar como apoyo.

¿Puedo beber agua de las fuentes y los ríos?

Muchas veces el agua parece limpia y no lo es, sobre todo donde hay ganado. Para no depender de la suerte, llevo pastillas potabilizadoras o una botella con filtro.

¿Hay que llevar dinero en efectivo a los refugios?

Sí, conviene. Muchos refugios no tienen datáfono o no tienen cobertura para cobrar con tarjeta. Pregunta al reservar cómo se paga.

¿Hace falta llevar chanclas al refugio?

Normalmente no: las botas se quedan en la entrada y el refugio presta chanclas o crocs. Confírmalo al reservar.

¿Cómo descansar bien en una habitación compartida?

Con tapones para los oídos, un antifaz si te molesta la luz y una frontal con luz roja para moverte de noche sin molestar a nadie.

Todas las travesías del blog, con sus etapas, mapa y datos de cada día, están en Rutas por etapas.