Bajo las estribaciones meridionales del Montsec de Rúbies o
de Meià, el río Segre recorre una zona de impresionantes
despeñaderos de gran belleza. Es el Congost de Mu, un estrecho
que encajona el río bajo los contrafuertes de la cara norte de la
sierra Carbonera y la cara sur de la
montaña de Sant Mamet. Confluyendo en su extremo occidental con
el río Noguera Pallaresa. El itinerario, que a continuación os
propongo, recorre el antiguo camino de herradura que desde la Edad Media
une Alòs de Balaguer y Camarasa, pudiendo descubrir este
majestuoso espacio natural.
Estacionamos nuestro vehículo en Alòs de Balaguer, históricamente
conocido como Alòs de Marquessat. Partimos en dirección O por la
carretera LV-9137, situada en la margen derecha del
río Segre. En apenas 400 metros encontramos un puente que cruza el
río y por el que prosigue la carretera. Nosotros seguimos por la orilla
derecha, transitando una cómoda pista de tierra conocida como
camino del Solà. En el km 1,3 de la excursión pasamos por la
agradable zona de picnic de la Font de la Espadella (281 m), donde
encontraremos una fuente, bancos, mesas y un curioso
foc de rotlle cubierto.
El foc de rotlle en la zona de picnic de la Font de
la Espadella
A unos 2 km del inicio de la excursión, encontramos a nuestra derecha un
marcado sendero ascendente que nos conduce hasta el yacimiento de la
cova del Parco (380 m). La cueva no es visitable, debido a labores
arqueológicas, pero el lugar nos ofrece la primera vista panorámica de la
jornada. Además podemos divisar un sector de preciosos riscos rojizos
conocido como Les Roques Prenyades. En la cueva se han encontrado
objetos de gran valor, únicos en Europa. Destacando una tenaza de la edad
de bronce y diferentes agujas de hueso, además de otros utensilios. Tras
esta breve visita regresamos de nuevo a la pista.
Vistas sobre la sierra Carbonera desde la cueva del Parco
Proseguimos aguas abajo hasta la entrada del
estrecho de Mu (279 m), donde se acaba la pista y comienza un
camino. A los pocos metros encontramos un conjunto de pasarelas de
hierro colgando en la roca y sobre las aguas del Segre.
Posteriormente el sendero va ganando altura, ofreciéndonos una
impresionante vista del lugar con la sierra de Mont-roig como telón de fondo.
Estret de Mu
La densa niebla cubre la cuenca del río Segre
Los riscos de la sierra Carbonera
La sierra Carbonera surca el mar de niebla
La luna destaca sobre Lo Palomar
A la altura del barranco del Palomar encontramos la bifurcación a
la presa de Camarasa. Por la cual iniciamos nuestro descenso a
través de un serpenteante sendero que nos guía de nuevo hasta el cauce del
río Segre. Punto donde se sitúa un puente colgante de madera (269
m) que nos conduce a la margen izquierda del río. Poco antes de llegar a
la confluencia del Segre y la Noguera Pallaresa (266 m)
transitamos un espectacular conjunto de pasarelas metálicas suspendidas en
la roca. La confluencia de ambos ríos está bastante antropomorfizada, al
ubicarse las centrales hidroeléctricas de Camarasa y
Alòs de Balaguer.
Pasarelas de Camarasa
Central Hidroeléctrica de Alòs de Balaguer
Acto seguido debemos deshacer nuestros pasos hasta la bifurcación y
encaminar el zigzagueante ascenso hasta el
mirador de Penalta (666 m). Desde este emplazamiento podemos
disfrutar de una excelente panorámica sobre la sierras de
Mont-roig, Carbonera, Sant Mamet o Montsec. Además de una
vista privilegiada sobre el congosto de Mu, el cual ahora
recorreremos a la inversa, pero desde las alturas.
El río Segre rodea la montaña de Sant Salvador
Los Pirineos asoman en el horizonte gracias al Pas de Terradets
Montaña de Sant Mamet
Montsec d'Ares
Montsec de Rúbies o de Meià
Nos dirigimos en dirección W por el
camino de la Obaga de la Figuereta hasta converger con una pista de
tierra. Si la siguiéramos por nuestra izquierda enlazaríamos con el
camino del Palomar, una cómoda pista de tierra sin vistas sobre el
congosto que también nos conduciría a nuestro punto de partida. Pero
nosotros la seguiremos por nuestra derecha durante unos 100 metros, hasta
que la pista se desvanece y empieza un sendero hitado que, en un primer
instante puede ser algo confuso. Pero los abundantes hitos nos facilitarán
mucho la tarea, hasta avanzar con total tranquilidad. El itinerario
transita por la cómoda arista de la Penyalta, que recorreremos en
su totalidad. Disfrutando en todo momento de unas excelente vistas sobre
el congosto.
Tras recorrer esta bonita sierra el sendero confluye con el
camino de la Costa del Poll, una cómoda pista que transita por la
zona de Namperes hasta la cabaña de la Coma del Poll. Punto
donde abandonamos la pista y tras cruzar un campo de cultivo por su
perímetro, enlazamos con la marcada senda que nos permitirá coronar la
cima del Castellàs (771 m). Siendo el punto más elevado del
Serrat del Poll. Posteriormente descendemos por una bonita arista,
para nada complicada ni expuesta, hasta enlazar con el camino principal
que rodea la cima por su extremo septentrional.
Ahora nos disponemos a recorrer la zona de la
Penarreba principalmente por sendero y con alguna intersección de
pista. En su extremo oriental alcanzamos la cumbre de
El Puig (482 m) compartida con una antena. Ya divisamos en las
inmediaciones el pueblo de Alòs de Balaguer, al cual nos dirigimos
por una senda descendente. Pero antes de llegar al pueblo, hacemos una
visita al castillo de la Mare de Déu de la Torre o la Carlana, del que destaca una prominente torre circular de unos 18 metros de
altura. El castillo está situado en una loma sobre el pueblo y
antiguamente controlaba el paso del río Segre, que pasa por debajo
de él en su vertiente meridional.
El Puig
Montaña de Sant Mamet
El Puig
Castillo de la Mare de Déu de la Torre o la Carlana
Congosto de Mu
Puente de Alòs de Balaguer
Otras fortificaciones junto al castillo de Alòs de Balaguer
Para poner punto y final recorremos las pintorescas callejuelas
históricas de Alòs de Balaguer hasta nuestro punto de partida. En
el municipio vale la pena visitar los retablos policromados de Sant
Feliu y Sant Pere ubicados en la iglesia de Sant Feliu. Por otro
lado encontramos la bella ermita románica de Sant Miquel,
restaurada el año 2002.