jueves, 27 de septiembre de 2012

Cueva de Alba


Desde hace muchos años quería adentrarme en esta conocida y técnica cueva del Valle de Benasque. De pequeño, descubrí una pequeña cavidad y con la curiosidad de niño no dude en adentrarme en sus entrañas, una vez dentro oí un ruido de agua que me hizo parar un segundo y enfocar el frontal hacia mis pies, pocos centímetros me separaban de un pozo que no había visto, en esa ocasión la casaulidad me salvo. Era Alba Petita, situada debajo de la verdadera entrada de la Cueva de Alba.

Solo hace falta acercarnos a su boca para darnos cuenta de la hostilidad de esta cueva. Un aire gélido sale de su interior proporcionándonos una agradable sensación en días veraniegos. Pero dentro es un factor que hay que añadir de dificultad y que en su día se llevo la vida de un curioso excursionista que no se dio cuenta del peligro. Alba es un recorrido duro, intenso y arriesgado: caos de bloques, algunas galerías de mármol, tubos de presión, pasos estrechísimos, grietas y con la presencia casi constante del agua y una temperatura muy fría que ronda entre los 4ºC y los 2ºC.


Nada mejor que ir acompañado de los descubridores de la integral de esta cueva para adentrarse en sus entrañas. Jordi, alias Rat Penat y con un genial blog en Barrabes de espeleología, me ofreció la oportunidad de visitar esta cueva con él y un grupo de compañeros suyos, gran parte exploradores de la misma. La salida consistió en entrar por la boca inferior de la cueva e ir remontando hasta la Galería de los Mármoles.


Con más capas de ropa que una cebolla nos adentramos a la cueva, superando una primera trepada nos encontramos con "La Plancha" un estrecho paso con una lisa piedra que parece ser la selección natural de la cueva de quien puede entrar y quién no. Conforme vamos subiendo encontramos más de una trepada asegurada con una cuerda y que subimos con ayuda de un Puño Nforce y descendimos con un ocho. Al final acabamos encontrándonos con "el lago" un lago interno. Este lo pasamos con la ayuda de dos mosquetones y dos pequeñas cuerdas (improvisando una especie de disipador) ya que tenemos que bordear el lago por una lisa pared donde apoyaremos las manos en la cuerda e intentaremos no mojar las botas.


De allí nos dirigimos a "El estripamonos" un estrechísimo y largo paso que lo superamos con la espalda y el pecho rozando en el muro lleno de piedras en forma de pincho que nos ayudaran a pasar y no caer al fondo lleno de agua y quedar "estripados". En este punto ya solo continuamos tres del grupo de los ocho que habíamos entrado: Jordi, su hija y yo. Desde este punto iremos a "la gatera triangular" otro estrecho paso que pasamos con el cuerpo estirado y donde empezamos a observar unos preciosos mármoles ya descubiertos de sedimentos a diferencia del resto de la cueva.


Cruzamos el sifón del viento, generalmente inundado en primavera. Y ya estábamos en la Galería de los Mármoles. Aunque Alba tiene pocas formaciones en esta sala podemos observar una preciosa bandera que descubrió Jordi en esta ocasión y alguna que otra estalactita, estalagmita... Quizás me quedé con ganas de llegar a la Sala Leonor, que dejamos para otra ocasión, siendo más consciente de la dureza de este recorrido.


Fotografías cedidas por Jordi del Cabo

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Instagram @gsanmartin_95

Sobre mi


Apasionado de la montaña y el alpinismo, Ultra Trail Runner y esquiador nórdico. Un enamorado de mi tierra y cultura. Seguir leyendo→

Reciente

recentposts

Aleatorio

randomposts