Situadas a orillas del río Gallego, en la comarca de la
Hoya de Huesca, las impresionantes paredes verticales de los
Mallos de Riglos se alzan hasta los 300 metros, formando unas
espectaculares formaciones geológicas de color rojizo, únicas en las
península. Recorreremos estas imponentes moles rocosas por el sendero que da
la vuelta a los Mallos, añadiendo al recorrido la visita al mirador de los
buitres.
La ruta se encuentra perfectamente señalizada y comienza en el pueblo de
Riglos, donde podemos dejar el coche en un aparcamiento situado en la
entrada del núcleo urbano. Damos nuestros primeros pasos por el
PR-HU 98, observando los mallos más conocidos, como el Pisón,
el Puro, el Firé, la Visera o el Cuchillo. En el
caso del mallo Pisón nos sorprende su altura y verticalidad,
alcanzando los 300 metros. A menos de 600 metros recorridos abandonamos el
PR-HU 98 y enfilamos por un zigzagueante sendero que asciende entre
los mallos Firé y Pisón por el incomparable
circo de los Mallos.
Iglesia de Ntra. Sra. del Mallo
Mallos de Riglos
Mallos de Riglos
Mallo Firé
Mallos Firé y Pisón
Cuando alcanzamos la collada del Firé, encontramos una
bifurcación que seguiremos por nuestra derecha, señalizada como
Camino del Cielo. Progresamos en ascenso hasta llegar al
campo de Roseta, con un pequeño refugio de pastor. A pocos
metros, encontramos el mirador de Bentuso o Espinabla, con una
espectacular panorámica sobre el conjunto geológico de los Mallos y el
cañón del río Gallego. Al horizonte las llanuras oscenses,
recubiertas de carrascales, campos de cereal y almendros. En días
despejados podemos llegar a contemplar la
sierra del Moncayo.
Mallos Firé y Pisón y Peña Ruaba
Desde este punto, comenzamos a descender hasta sobrepasar el
mirador del mallo Colorado, donde abandonaremos el
Camino del Cielo y tomaremos una bifurcación señalizada a nuestra
izquierda por el Camino del Solano. El camino progresa en ligero
ascenso por zona principalmente soleada, pero con algunas zonas umbrías
donde destacan las encinas. Tras la primera ascensión, el camino, bien
marcado, llanea bajo el Cerro de San Cristóbal. Cuando llegamos a
la altura de la Punta de Santo Ramán el sendero confluye en una
pista que desciende hasta enlazar con el GR-1.
Os Fils, sobre los que se sitúa el mirador de los Buitres.
Barranco de la Mota o de los Clérigos
Os Fils
Siguiendo el GR-1 podríamos retornar directamente a Riglos, pero
antes, os proponemos continuar por pista hasta el privilegiado
mirador de los Buitres, que nos ofrece una de las mejores
panorámicas de los Mallos de Riglos. Para ello deberemos
dirigirnos hasta la ermita de San Miguel, punto desde el que
podemos acercarnos hasta las ruinas del castillo de Marcuello y
la ermita homónima, a través de un pequeño tramo de pista de apenas 300
metros. Tras la ermita hay un bonito mirador sobre la
Hoya de Huesca. Retrocedemos y, ahora sí, nos dirigimos hacia el
mirador de los Buitres por pista. Antes se podía evitar este
tramo de camino por el atractivo sendero de Os Fils, transitando
el macizo al borde de sus acantilados, pero actualmente está cerrado con
un alambre de espino por erosión y como protección a las especies que
anidan en la zona. Tras recorrer unos 1.600 metros de pista, llegamos al
espectacular mirador de los Buitres. Desde el mirador podemos
observar el mallo Arcaz, una de las mayores colonias de buitres
de Europa.
Ermita de la Virgen de Marcuello
Torre y ermita de Marcuello
Os Fils
Mirador de Marcuello
Castillo de Marcuello
Ermita de San Miguel
Os Fils
Mallos de Riglos
Mirador de los Buitres
Deshacemos nuestros pasos por el GR-1, adentrándonos al
magnífico barranco de la Mota o de los Clérigos. Acto seguido,
descenderemos por un camino umbrío y bien marcado entre espectaculares
riscos, observando enfrente el enorme Paredón de los Buitres. El
camino acaba confluyendo con una pista por la cual continuamos hasta el
pueblo de Riglos, todo observando las espectaculares paredes
rojizas de los Mallos, convertidas en un referente para escaladores de
todo el mundo.
Barranco de la Mota o de los Clérigos
En los agrestes cortados del barranco de la Mota hay una importante
colonia de buitres leonados.