Las Gorgas de Alba, un espectacular conjunto de cascadas que
confluyen sobre el río Ésera, es el principal atractivo del
sendero botánico (S-1) que recorre parte del antiguo camino que
unía el valle de Benasque con el sur de Francia. El itinerario, gracias a una serie de paneles informativos, nos ofrece
la posibilidad de conocer las diferentes especies de árboles y arbustos
que habitan el lugar. El camino es muy sencillo y está pensado para ir con
toda la familia.
El itinerario parte del Hotel Turpi, frente al cual podremos
estacionar nuestro vehículo en un pequeño parking. Cruzamos un puente
sobre el río Ésera y a nuestra izquierda encontramos un panel
informativo que nos indica el inicio del sendero botánico. El
camino resigue el cauce del río Ésera en dirección NE entre
pequeños pastos rodeados de bojes, donde descubrimos que las hojas del boj
antiguamente eran masticadas por los trabajadores del campo para reducir
el cansancio. Pero no se recomienda practicar esta vieja costumbre, ya que
sus hojas pueden ser muy venenosas.
Hotel Turpi
Inicio del Sendero Botánico
Río Ésera
Río Ésera
Tras unos minutos encontramos la cascada que forma el
barranco de Aigües Pases, que confluye con el río Ésera.
Posteriormente el camino se adentra en una zona rocosa y remontamos un
bosque de pino negro con tejos y abetos. Pudiendo disfrutar de un mirador
con una fabulosa panorámica sobre la cuenca Moral. Como curiosidad,
comentar que la iglesia edificó ermitas y templos cerca de los tejos con
el propósito de cristianizar a los paganos y sus ritos ancestrales. Por
ello, al salir de la iglesia, las mozas tiraban a los hombres que les
gustaban semillas o ramitas de tejo, propiciando el dicho «tirar los tejos».
El barranco de Aigües Pases confluye con el río Ésera
Uno de los paneles temáticos sobre las diferentes especies de árboles
y arbustos
La Tuca de Lliterola con la cresta de les Canaletes
Al fondo la Tuca de la Glera con las Fuens de Alba a la derecha
Barranco de Aigües Pases
Gorgas de Alba
Seguimos ascendiendo hasta adentrarnos en un inmenso bosque de hayas que
se elevan vertiginosamente sobre nuestras cabezas. Confiriendo al lugar
una magia especial. Avanzamos y nos encontramos a nuestra izquierda con el
desvío a las Gorgas de Alba, pero en este punto se propone seguir
recto y hacer un pequeño bucle hasta la pista que conduce a los
Baños de Benasque y su posterior retorno por un camino paralelo.
Pudiendo disfrutar por completo del precioso bosque de hayas.
El impresionante hayedo
El mirador de la pista de los Baños de Benasque
Un pequeño riachuelo cruza el hayedo
Las ramas de las hayas actúan como un gran paraguas produciendo
abundante sombra sobre el suelo
La sombra que generan las hayas evita el crecimiento de otras plantas,
esto le permite no tener competencia con otras especies
Completada esta pequeña vuelta iniciamos el pronunciado descenso hasta
las Gorgas de Alba. Conforme nos vamos acercando al lugar oímos
rugir con fuerza el agua que en este punto se precipita por preciosas y
caóticas cascadas. Para poderlas disfrutar con mayor comodidad, el lugar
dispone de una serie de pasarelas metálicas con fantásticos miradores.
En las Gorgas de Alba confluyen las aguas del río Ésera y
las Fuens de Alba, procedentes de los
ibones de Alba.
Pasarela metálica de las Gorgas de Alba
Gorgas de Alba desde la pasarela metálica
Río Ésera
Río Ésera
Gorgas de Alba
Mirador superior de las Gorgas de Alba
Gorgas de Alba con el río Ésera (izquierda) y Fuens de Alba (derecha)
A partir de aquí se continúa el descenso hacia el punto de inicio por
la margen derecha del río, donde predominan los abetos y pinos.
Pudiendo observar que las semillas de los pinos negros tienen una gran
ala que les ayuda a dispersarse con la ayuda del viento. Si queréis
saber muchas más curiosidades sobre la vegetación de los Pirineos y
descubrir paisajes de encanto, no dudéis en visitar este curioso
sendero.