domingo, 16 de febrero de 2020

Ripas de Alcolea


En la población de Alcolea de Cinca encontramos uno de los parajes más impresionantes y sorprendentes de la comarca aragonesa del Cinca Medio. Son las Ripas de Alcolea, unas gigantescas paredes verticales esculpidas por el río Cinca. Para conocer este impactante cortado fluvial recorremos un sendero circular que nos ofrece todas las perspectivas posibles sobre estos colosales arcillosos.

Ficha de la actividad

 Distancia                                           9 km
 Desnivel positivo196 m
 Desnivel negativo196 m
 Altitud máxima294 m
 Altitud mínima181 m
 Dificultad técnicaModerada
 Dificultad físicaFácil +
 Circular
 Zona geográficaAlcolea de Cinca
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Historia

Durante nuestra aproximación a Alcolea de Cinca ya divisamos las impresionantes Ripas que parecen cortadas a cuchillo, como afirmaba Ramón J. Sender, destacado escritor de la llamada “literatura española en el exilio” y que pasó gran parte de su infancia en este pequeño pueblo ubicado a orillas del río Cinca. De hecho, el autor decía en su libro “El lugar de un hombre” que cuando era pequeño hablaba con las ripas, con los esparveres y con aquellas oquedades negras en donde localizaba todo lo irreal de su infancia. Pero no es el único escritor que se ha inspirado en este paraje, Braulio Foz también nos habla de las Ripas en su “Vida de Pedro Saputo”.

Las Ripas se elevan majestuosamente sobre la población de Alcolea de Cinca

Recorrido

Sin mayores dilaciones comenzamos nuestro itinerario por el camino del Carrerón, que asciende de forma paulatina por el extremo septentrional de las Ripas. La subida es corta, encontrando arriba grandes llanuras con cultivos de secano. Continuamos por un sendero que recorre el perímetro de las Ripas hasta confluir con una pista. A los pocos metros hallamos los restos de la ermita de la Cruz, reconvertidos en un bonito mirador sobre el valle que dibuja el río Cinca. Las vistas sobre la comarca y sus pueblos son excelentes, con los Pirineos como telón de fondo.

La iglesia de San Juan Bautista realizada en ladrillo y de estilo renacentista aragonés
Las cigüeñas ocupan los mejores miradores de Alcolea de Cinca
Los habitantes de Alcolea han aprovechado históricamente las oquedades del terreno como pequeñas cabañas e incluso ermitas
Diversas masías abandonadas en los alrededores de Alcolea de Cinca
La pista recorre paralela a las Ripas de Alcolea
Ermita de la Cruz
Alcolea de Cinca

A partir de este punto el sendero va llaneando junto a los impresionantes cortados. En la zona, casi como únicos ejemplos de árboles, encontramos unos pocos olivos y almendros. Pasamos junto a unas antenas y tras unos 500 metros encontramos el Tozal Redondo, quizá la formación más singular de las Ripas. En sus oquedades viven multitud de pájaros que hacen resonar en los acantilados su bello cantar.

Tozal Redondo
Albalate de Cinca
Ripas de Alcolea
Tozal Redondo
Tozal Redondo
Las Ripas de Alcolea son formaciones constituidas por rocas lutitas (pelitas escasamente consolidadas) estratificadas y pulverulentas
Tozal Redondo

Seguimos por el camino principal, observando como los campos de cultivo que se extienden al oeste dan paso a un conjunto de suaves sierras y barrancos áridos y desérticos. Son los Sasos de Alcolea, la mayor y mejor conservada zona esteparia del Cinca Medio. Un oscuro paisaje que contrasta con la verde ribera del Alcanadre al oeste y del Cinca al este. Ambos ríos confluyen poco más abajo, ante la atenta mirada de las Ripas de Ballobar.

Ripas de Alcolea
Huerta de Abajo de Alcolea de Cinca
El río Cinca a su paso por Albalate de Cinca
La carretera HU-V-8611 recorre la base de las Ripas de Alcolea
Los Sasos de Alcolea
Los Sasos de Alcolea, destacando en el horizonte la sierra de Guara

La pista se desvanece, pero nosotros seguimos siempre en paralelo a las Ripas de Alcolea, con algunos hitos desperdigados que nos reafirman nuestra dirección. Al extremo meridional de las Ripas comienza un marcado sendero descendente que nos conduce hasta las inmediaciones de la carretera HU-V-8611. Es un camino de fuerte pendiente, pero con buena trazada. Además, sobre la mitad del descenso, encontramos las primeras señales de PR (amarillas y blancas) que ya nos acompañarán hasta Alcolea de Cinca. En el horizonte divisamos el yacimiento arqueológico de La Codera y la ermita templaria de Chalamera, uno de los monumentos más importantes de la comarca del Bajo/Baix Cinca.

La majestuosa ermita de Santa María de Chalamera 
Al fondo de la imagen divisamos el pueblo de Belver de Cinca
Las coloraciones rojizas de los estratos de las Ripas son arcilla con presencia de óxido de hierro
Descendiendo por el extremo meridional de las Ripas de Alcolea
Señalización del PR en el Ripas de Alcolea
Extremo meridional de las Ripas de Alcolea
Almendro en flor

Finalizado nuestro descenso, el PR inicia su regreso a Alcolea de Cinca por la base de las Ripas, donde tiempo atrás el río Cinca socavaba la montaña, viniéndose poco a poco abajo y perfilando esta maravilla natural. El regreso está perfectamente señalizado pero hay que mencionar dos consideraciones. La primera observación es que no hay una traza evidente, aunque la escasa vegetación permite seguir las abundantes señales del PR sin problema. La segunda hace referencia a los desprendimientos, recorrer el pie de las Ripas es impresionante, pero conlleva aceptar el elevado riesgo geológico. Podemos reducir notablemente su peligro evitando hacer la ruta tras periodos de lluvia o haciendo nuestro regreso por la carretera HU-V-8611 que va paralela al sendero y guarda una distancia de seguridad con las Ripas.

El sector sur de las Ripas de Alcolea es conocido como Cordel de Barbastro
Cordel de Barbastro
Ripas de Alcolea
Curiosas formaciones en las laderas de las Ripas de Alcolea
Tozal Redondo
Tozal Redondo
Tozal Redondo
Tozal Redondo

Andar bajo tan gigantescas elevaciones lisas y uniformes nos produce una maravillosa sensación de pequeñez y asombro. Pero también evoca a nuestra imaginación con algunas de sus formas al más puro estilo gaudiniano. La proximidad nos permite observar perfectamente las diversas fajas multicolores que nos recuerdan al fenómeno óptico del arcoíris. Sin duda un itinerario extraordinario que finalizaremos con una visita obligada al molino hidráulico harinero de Alcolea de Cinca.

Alcolea de Cinca
Colores rojizos, ocres e incluso azulados que nos recuerdan al fenómeno del arcoíris  
Las Cerradas de Alcolea de Cinca


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